Siempre hay una primera vez

Fecha: 2020-09-20


Siempre hay una primera vez para todo, y quizás eso sea una de las cosas que más me apasionen. Valorar cómo te sientes ante la inexperiencia o incertidumbre de hacer algo por primera vez…y realizar esa misma valoración pasado un tiempo.


Así que, sí, este es mi primer post en Emprentopía, un proyecto al que me he unido de forma tan enamoradiza, espontánea y natural que me recuerda una vez más la magia que sigue existiendo en multitud de personas, experiencias y lugares.


Aunque el objetivo del blog será compartir con todos vosotros inquietudes, temas de interés, propuestas, lecturas e información, creo que es importante explicar el origen de Emprentopía y quién está detrás de este proyecto y con qué objetivo.


Emprentopía nace oficialmente este verano del 2020, tras meses en “cocina”, y surge de la amistad e inquietudes de cuatro compañeras, hoy amigas en todo el término de la palabra, y socias. Cuatro mujeres con su historia y su trayectoria profesional dispar (mundo retail, jurídico, automoción e industria química) que se conocen en un máster de Dirección Ejecutiva y que deciden emprender juntas un proyecto, más allá de simplemente vender un producto o un servicio.


Sí, pueden llamarnos idealistas, pero creemos en un mundo mejor basado en la oportunidad de aprender, gestionar y descubrir los talentos que TODOS tenemos. ¿Y desde cuándo? Desde pequeños, cuando tenemos más energía, creatividad, ilusión, menos responsabilidades y menor miedo al fracaso y al qué dirán. Entendemos que esta es una de las bases para asegurar el mejor futuro a nuestros hijos, sobrinos… a nuestros pequeños.


Personalmente, desde que comenzamos con el desarrollo del proyecto me planteo una y otra vez, si yo hubiera tenido esta oportunidad, ¿no lo hubiera agradecido? ¡Sin duda!


Pues así surge Emprentopía, con la intención de ser un espacio único donde los niños y las niñas con inquietudes y con ganas puedan desarrollar de una forma divertida, intuitiva y organizada sus habilidades y, sobre todo, que puedan tener la base para emprender en lo que quieran mañana, quitándose miedos absurdos o asumiendo que no pueden tener ideas fantásticas.


Así, con esto en mente, no podíamos más que llamar a nuestro proyecto “Emprentopía”, la suma de emprendimiento y el sufijo -topía que implica lugar.


Ojalá tengas la misma sensación de “primera vez” si te sumas al proyecto de Emprentopía con tu hijo y tú mismo puedas saborear sus progresos y estar orgulloso de su proyecto que seguro te dejara asombrado.


Piensa, ¿no te maravilla su capacidad de aprender inglés en un abrir y cerrar de ojos? ¿y cuándo los vemos usar el móvil o los videojuegos con la destreza de un experto?


¿Por qué ponerle barreras al emprendimiento?

Rut




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